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Decálogo de la paz
EL DECÁLOGO no es una verdad revelada sino una Propuesta para debatir y encontrar preceptos más elaborados y consensuados, con la ilusión de que en un día no muy lejano llegue a ser parte de nuestra carta magna

Decálogo de la paz: sociedad próspera y feliz
Introducción
Hegel dice que «la virtud comienza con el bienestar económico». En su forma más elemental, este bienestar exige satisfacer las necesidades básicas de toda la población, objetivo que se alcanza dandole valor agregado a las materias primas que produce el país, como se propone en «Revolución Autoorganizada para modernizar el país en diez años», disponible en www.sistemasautoorganizados.com)
Sin embargo, el bienestar económico requiere un segundo pilar: la virtud, entendida como la predisposición a hacer el bien. Esta se forma desde la primera infancia mediante una crianza adecuada, como se desarrolla en «Psicoanálisis y Pedagogía Formativa o La clave de la felicidad», disponible en www.sistemasautoorganizados.com)
La integración de ambos planteamientos permite proponer la siguiente definición:
Definición estructuralista de la paz:
La paz es el estado de una sociedad integrada por personas probas, predispuestas a hacer el bien y con sus necesidades básicas satisfechas.
La teoría de los Sistemas Autoorganizados proporciona el fundamento metodológico para comprender esta interacción. Todo sistema recibe estímulos provenientes de su entorno y responde reorganizando su estructura interna. Cuando dichos estímulos fortalecen su organización, el sistema evoluciona hacia estados de mayor estabilidad; por el contrario, cuando son perturbadores, pierde cohesión y disminuye su capacidad para conservar el equilibrio.
De este marco conceptual pueden extraerse las siguientes conclusiones:
En concordancia con la interpretación de Hegel, el bienestar económico constituye la base material para la formación de ciudadanos virtuosos. Sin embargo, gracias al carácter práctico, didáctico y de bajo costo de la propuesta desarrollada en la cartilla «Psicoanálisis y Pedagogía Formativa o La clave de la felicidad», (Disponible en www.sistemasautoorganizados.com.) la transformación ética, es decir, la formación en valores puede comenzar de inmediato.
Este Decálogo de la Paz no es una verdad revelada sino una propuesta abierta al análisis, la crítica y la reflexión. Su propósito es contribuir a la construcción colectiva de principios cada vez más sólidos y consensuados, con la aspiración de que, en el futuro, algunos de estos preceptos puedan enriquecer el desarrollo constitucional y legal del país.
Los preceptos que se presentan a continuación constituyen una consecuencia lógica del marco filosófico expuesto en «Los Planos estructuralistas de la Paz» (Disponible en www.sistemasautoorganizados.com.), donde se desarrolla la arquitectura conceptual que sustenta esta propuesta.
La teoría de los Sistemas Autoorganizados sostiene que todo estímulo que ingresa a un subsistema ---denominado caja negra --- genera inevitablemente una respuesta. En la vida cotidiana, muchas personas atribuyen ese comportamiento al destino, la suerte o el azar; sin embargo, desde esta perspectiva, tales acontecimientos responden a procesos de organización y reorganización propios de todo sistema complejo.
Un ejemplo ilustrativo puede encontrarse en la humanidad prehistórica. Hace unos veinte mil años, según Humberto Maturana, predominaba el período matrístico, caracterizado por comunidades nómadas, fructívoras y cooperativas , cuyos integrantes tenían la convicción de “Todos para uno y uno para todos”. Estas condiciones satisfacían, en esencia, los elementos que integran la definición estructuralista de la paz. (Véase cartilla «Psicoanálisis y pedagogía formativa. O la clave de la felicidad» p.18. Disponible www.sistemasautoorganizados.com)
Sin embargo, ese equilibrio comenzó a alterarse cuando surgió la noción de propiedad exclusiva. El acto simbólico de afirmar «esta tierra es mía» e imponer límites sobre ella introdujo un nuevo estímulo en el sistema social. Con este hecho nació una nueva forma de poder basada en la apropiación y el dominio, modificando profundamente la organización de aquellas comunidades y dando origen a conflictos de toda índole y desigualdad.
Desde entonces, las perturbaciones han acompañado permanentemente la historia de las sociedades humanas. Ningún sistema social permanece estable de manera indefinida. Factores como la corrupción, la pobreza, el narcotráfico, la violencia, la desintegración familiar o la deficiente formación ética de las nuevas generaciones pueden alterar el equilibrio colectivo y conducir progresivamente a estados de mayor desorganización.
Por esta razón, la preservación de la paz requiere mecanismos capaces de neutralizar las perturbaciones que afectan el equilibrio social. Ese es el propósito del presente Decálogo de la Paz. Los dos primeros preceptos establecen sus pilares fundamentales: la satisfacción de las necesidades básicas y la formación de ciudadanos predispuestos a hacer el bien. Los restantes proponen medidas para prevenir y corregir las principales causas de desorganización social, como el narcotráfico, la corrupción, la deshonestidad, las deficiencias en la formación de la niñez, entre otros, con el fin de fortalecer el tejido social y consolidar una paz duradera.
«Moral y luces son los polos de una república; moral y luces son nuestras primeras necesidades».
Simón Bolívar, Discurso de Angostura, p. 32.
Precepto 1. Satisfacción de las necesidades básicas de la población

¿Y cómo se hace? Dándole valor a la materia prima que produce el país, tal como se describe en el artículo: «Revolución Autoorganizada para modernizar el país en diez años» (Disponible en www.sistemasautoorganizados.com)
La confiabilidad de la propuesta anterior encuentra sustento en la experiencia de los denominados «tigres asiáticos», que al principio del siglo por influencia o por coincidencia siguieron para su desarrollo la estrategia aquí descrita y en la actualidad la mayor parte de los países asiáticos siguen para su desarrollo esta misma estrategia. (Véase «Revolución Autoorganizada para modernizar el país en diez años: Confiabilidad del plan » p.21. Disponible www.sistemasautoorganizados.com)
Precepto 2. Formación de una generación predispuesta a hacer el bien

La capacidad de amar y digno de ser amado, así lo hace ver Platón: “Donde hay amor sobran las leyes”. Como se enseña en la cartilla: «Psicoanálisis y Pedagogía Formativa o La clave de la felicidad» (Disponible www.sistemasautoorganizados.com).
Precepto 3. Licencia de maternidad extendida

Este mandamiento por más ingenuo que parezca, resulta ser el más trascendental de todos pues con autistas, frustrados o acomplejados, no se puede obtener una sociedad sana. (Véase «Psicoanálisis y Pedagogía Formativa o La clave de la felicidad» Disponible www.sistemasautoorganizados.com)
A los 9 meses aparece la dentición en los infantes, el niño ya puede tener otra forma de sustentación —nos dice la naturaleza-. Aunque este período es insuficiente, pues como se indica en el trabajo citado, se requiere 3 años de cuidado continuo por parte de sus progenitores.
Precepto 4. Planificación de la natalidad

Vinimos a este mundo a realizarnos como personas-ser felices- para servir a la humanidad. El niño que no cuenta con las garantías necesarias para realizarse como persona está condenado al sufrimiento, a la desdicha y a convertirse en carne de cañón de las amenazas sociales. Al no poder realizarse es un ser incompleto que contribuye al desastre social.
En consecuencia**, nadie puede venir a este mundo sin tener garantizadas las condiciones mínimas para realizarse como persona**. ¿Qué progenitores potenciales no deberían procrear? Primero, las madres o padres que deban asumir solos la crianza del hijo sin contar con las condiciones necesarias para ello: estas son las económicas morales y cognoscitivas; segunda, las personas que mantengan relaciones extramatrimoniales o inestables que comprometan el bienestar del futuro hijo; y tercero, cualquier otra situación que impida ofrecerle un entorno adecuado para su desarrollo.
Con el fin de prevenir estas circunstancias**, el Estado debe promover una planificación gratuita de la natalidad y establecer medidas disuasorias para quienes incumplan gravemente este deber social**; entre ellas, se propone la pérdida del empleo sea oficial o particular como sanción frente a la procreación irresponsable. En caso de incurrir en el error, la solución salta a la vista: la interrupción voluntaria del embarazo, pero esta decisión solo la puede tomar la pareja responsable.
Precepto 5: Seguro antisecuestro
De forma implícita, este precepto contiene la “amenaza” de que el secuestrador será castigado con pena de muerte.
Las siguientes hazañas y proezas históricas, ponen en evidencia que la amenaza capital, constituye el mejor ejemplo de prohibición:
En 1829, cuando se debatía en toda América el tipo de gobierno que se le daría a estas repúblicas nacientes, el General José María Córdoba*1 se lanzó en disidencia contra el Libertador, de quien se decía que iba a coronarse Monarca. Con trescientos soldados efectivos, el General presentó combate contra dos mil republicanos y fue derrotado, pero no se entregó y se hizo inmolar. Después de ese acto heroico, nadie volvió a hablar de instaurar monarquías en América.
Esta tragedia dejó en el imaginario colectivo la amenaza de que el país americano que pretendiera continuar con el régimen monárquico, estaría propenso a comenzar con una guerra civil, razón por la cual en ningún país de éstos se volvió a hablar de monarquía. Véase: “Los planos estructuralistas de la paz” (Disponible en: www.sistemasautoorganizados.com)
Cuando dos bandos son obligados a tomar posiciones extremas, el panorama es claro. Al respecto dice Churchill: “La falta de opciones aclara la mente”. Para los realistas era luchar o repatriarse, para los patriotas era triunfar o triunfar, porque morir en la lucha es morir victorioso.
Este Precepto constituye un ejemplo típico de “Equilibrio de fuerzas”. Después del holocausto del palacio de justicia ningún secuestrador (al menos en Colombia) ha vuelto a secuestrar “in situ”.

En las Olimpiadas de Alemania (1972), cinco terroristas palestinos secuestraron a once atletas israelíes. El anfitrión -Alemania- actuó de mediador y en el aeropuerto tanto secuestradores como secuestrados, fueron masacrados, y desde entonces nunca más ha ocurrido en el planeta algo parecido en eventos semejantes. Las dos anécdotas citadas justifican (al menos parcialmente) el seguro propuesto.
En el argot ajedrecístico se dice: “La amenaza es más poderosa que el castigo”. Un proverbio chino reza “A nadie se le ocurre infringir la ley cuando el castigo es severo”, afirmación que confirma la sentencia anterior.
*1 : Lozano G, Gustavo, De Ayacucho a Santiago, Ed. Plaza y Janes, ´pág 159, Bogotá, Colombia, 1987.
Precepto 6. Educación gratuita y formativa hasta los 18 años

Es un compromiso del Estado garantizar una educación gratuita, continua y formativa hasta los 18 años, orientada a profesionalizar primero y culturizar después, de modo que todo joven alcance la mayoría de edad con una profesión, un oficio técnico o las competencias necesarias para desempeñar una actividad productiva dignamente remunerada.
Para ello, se propone sustituir una educación inaceptable, superflua e innecesaria para muchos estudiantes con aptitudes de diferentes tipos por un bachillerato altamente especializado de tres años, acorde con las aptitudes, habilidades naturales y vocación de cada estudiante. Los 18 años constituyen el límite de esta responsabilidad educativa del Estado por coincidir con la mayoría de edad y el inicio de la plena responsabilidad jurídica sobre los propios actos. *(*Véase «Reforma academica: profesionalización e independencia a los 18 años»)
Precepto 7. Erradicación de la corrupción

Decretar que toda actividad de corrupción es una traición a la patria, en la guerra, este acto de delito se paga con la pena capital.
Ante la necesidad de rescatar la patria que hemos perdido a mano de los corruptos, debemos preguntarnos: ¿Cómo actuaría en circunstancias como éstas el Padre de la Patria? quien respondería “Conozco todas las vías de la victoria”. La respuesta está consignada en Decretos, discursos, cartas, proclamas y en La Constitución de Bolivia*, así: “Pena de muerte para quien le robe al Estado $ 10 pesos” (Decreto del Presidente Simón Bolívar, 1827).
“La mercancía de contrabando que sea confiscada, pasa a manos del delator” (Decreto del Presidente Simón Bolívar)
Estos decretos pueden ser parafraseados en la siguiente estrategia:
Pena máxima (60 años de prisión) para quien le robe al Estado un monto igual o superior al que devenga el Presidente de la República en un mes ($ 52 millones) pena que sería conmutada si es delatada por un ser querido — padres, hijos o hermanos - hasta un 90% (6 años de prisión) si se rescatara todo el monto robado. Si el delito es inferior al monto descrito el castigo deberá ser proporcional al mismo.
Precepto 8. Medicalización de la drogadicción

Medicar la droga es tratar al drogadicto no como a un delincuente, sino como a un enfermo mental. Lo cual es diferente de la legalización: expendio y promoción de la droga por doquier y perversión a la niñez por parte del narcotráfico con objeto de asegurar indefinidamente su clientela.
Mientras que la medicación implica el suministro de la droga al enfermo en forma gratuita y bajo estricto control médico. En estas condiciones la industria del narcotráfico es incapaz de competir con el gobierno, se torna insubsistente, y todos sus efectos malignos también desaparecen. A todos los países del orbe que quieran adoptar un plan similar a este, Colombia les podría vender la droga a precio de costo a condición de que nos compren nuestros productos naturales
Precepto 9. Justicia para los delitos atroces

“Quien no castiga el delito, ordena que se haga”. Freud
Pena que sería conmutada hasta en un 50%, si el/la delincuente es delatado/a por uno de sus seres queridos: padres, hijos, hermanos…
Un proverbio chino dice: “Los castigos deber ser severos para no tener que recurrir a ellos”; su antítesis es la locución latina: “No es la severidad del castigo, sino su inevitabilidad, la condición indispensable para reprimir el delito”.
La síntesis sería, disminuir la severidad del castigo en aras de la inevitabilidad. En la práctica, este mandamiento equivale a que el infractor potencial sea delatado.
“La justicia sola es la conservación de la República”. Simón Bolívar.
Precepto 10. Empleo digno, remuneración justa y acceso a la propiedad

Son fundamentales principios de igualdad y justicia social. En relación con el empleo y la remuneración, resulta pertinente recordar la reflexión de Rousseau**:** «Nadie debe ganar tanto que pueda comprar a otro, ni tan poco que tenga que venderse». Este principio sugiere la necesidad de reducir progresivamente la brecha salarial hasta alcanzar una diferencia máxima equivalente a dos salarios mínimos, menos un peso, preservando siempre el principio de que «el trabajo se remunera según su cantidad y su calidad», como afirmaba Proudhon**.**
De manera complementaria, el acceso a la propiedad de la tierra para quien la trabaja y de la vivienda para quien la habita representa otro instrumento esencial de igualdad y justicia social, al garantizar que un mayor número de ciudadanos pueda construir un patrimonio mediante su propio esfuerzo y contribuir así a la estabilidad económica, la cohesión social y la paz duradera.
